Conducir bajo los efectos del alcohol: Riesgos y consecuencias

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Conducir bajo los efectos del alcohol: todo lo que debes saber

El alcohol es una de las causas de accidentes viales más comunes en nuestro país. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), entre el 30% y el 50% de los accidentes de tráfico que resultan mortales se producen como consecuencia de un consumo excesivo de alcohol. En este artículo, te contamos, detalladamente, cuáles son todos los riesgos y consecuencias de conducir habiendo consumido alcohol. ¡Presta atención!
La conducción en estado de ebriedad; es decir, bajo los efectos de un consumo excesivo de alcohol, es un delito tipificado en el Código Penal. De hecho, según la legislación vigente, existen unas tasas máximas de índice de alcoholemia que no se pueden exceder. En caso de hacerlo, el conductor se enfrenta a distintos tipos de sanciones.

¿Cuál es la tasa de alcoholemia máxima?

Los conductores no podrán exceder los 0,5 gramos por litro de alcohol en sangre, o 0,25 mg/l en aire espirado. En el caso de que sean conductores noveles o conductores profesionales, las tasas se reducen a 0,3 g/l y 0,15 mg/l respectivamente. 

Y, desde 2021, las personas menores de edad que conduzcan cualquier tipo de vehículo para el que dispongan de permiso (es decir, patinetes, bicicletas, ciclomotores o similares), no pueden superar la tasa de 0,0 gramos de alcohol en sangre. 

Las sanciones a las que se exponen los conductores que superen estas tasas conllevan desde una multa económica a partir de 500 euros hasta la retirada de, al menos, 4 puntos del carnet de conducir. 

En caso de que la tasa registrada sea superior a 0,60 mg/l en aire espirado o 1,2 gr/l en sangre, hablamos de un delito contra la seguridad vial recogido en el Código Penal. Consecuentemente, podría conllevar infracciones de carácter penal de mayor gravedad. 

Conducir bajo los efectos del alcohol

Riesgos y efectos más habituales de conducir en estado de ebriedad

La forma más segura de reducir al máximo los accidentes de tráfico provocados por el alcohol es no consumirlo si vas a coger el coche. Según la Organización Mundial de la Salud, los efectos de conducir tras haber consumido alcohol varían en función de la cantidad de alcohol ingerida. Sin embargo, podemos englobarlos en tres grandes tipos:

Efectos psicomotores

Son aquellos efectos sobre la coordinación necesaria de movimientos durante la conducción. En esta tipología podemos hablar de efectos como los siguientes:

  • Disminución de reflejos, lo que hace que seamos más lentos a la hora de reaccionar.
  • Menos capacidad para valorar las distancias.
  • Dificultad para mantenernos en un mismo carril. 
  • Deterioro de la coordinación motora. 
  • Pérdida de concentración.

Efectos sobre la visión

Cuando el consumo excesivo de alcohol provoca una reducción de la capacidad visual de los conductores, el riesgo de sufrir un accidente aumenta. Identificamos algunos de estos efectos:

  • Dificultad para seguir líneas y objetos con la vista, que se reduce especialmente de noche.
  • Menos campo visual.
  • Menos capacidad para ver las señales
  • Deterioro de la visión periférica.
  • Tardamos más tiempo en recuperar la visión completa cuando se produce un exceso de luz frontal. 

Efectos comportamentales

El tercer gran grupo de efectos que podemos experimentar es el que modifica nuestro comportamiento a la hora de conducir. Hablamos de consecuencias como:

  • Mayor somnolencia.
  • Exceso de confianza en uno mismo. 
  • Mayor impulsividad y comportamientos más agresivos. 


¿Qué variables influyen en la relación entre conducir y el alcohol?

Tal y como hemos comentado, la forma más segura de evitar que el alcohol merme nuestra capacidad de conducción es no ingerirlo. Sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de variables que influyen en cómo procesa nuestro cuerpo el alcohol. Es decir, una misma cantidad de alcohol puede afectar de formas diferentes a varias personas, y en ello intervienen cuestiones como las siguientes:

  • Constitución física. Las personas de mayor peso suelen tener un índice de alcoholemia menor que las personas más delgadas, habiendo consumido la misma cantidad. 
  • Cantidad de comida que se haya ingerido y antelación con la que se haya hecho. Si no hemos comido nada mientras hemos bebido, la sangre absorbe más cantidad de alcohol y de forma más rápida. 
  • Velocidad a la que se consume la bebida. En línea con el punto anterior, la velocidad a la que la sangre absorbe el alcohol aumenta cuanto más rápido bebes. Por tanto, una ingesta más rápida de alcohol hará que la cantidad que pase a la sangre sea mayor, multiplicando sus efectos. 
  • Frecuencia con la que se consume alcohol. Si, habitualmente, no sueles beber alcohol, tardarás menos tiempo en notar sus efectos que aquellas personas cuyo sistema está más acostumbrado a procesar el alcohol. 
  • Tipo de alcohol que se ingiere. El alcohol de las bebidas fermentadas se suele absorber más lentamente que el de las bebidas destiladas. 
  • Patologías o enfermedades previas. Si sufres algún tipo de patología o estás en tratamiento médico, los efectos del alcohol se pueden intensificar.  

Consecuencias de conducir con un exceso de alcohol

Además de los efectos que ya hemos analizado, conducir con una tasa elevada de alcohol tiene una serie de consecuencias que, en muchos casos, son irreversibles. En este sentido, una de las cuestiones más importantes que debemos tener en cuenta cuando conducimos es la denominada responsabilidad civil. Es decir, saber que las decisiones que tomamos no solo nos afectan a nosotros, sino que también afectan al resto de personas con las que nos cruzamos. Y, en este caso, afectan a otros conductores.

En caso de que una persona conduzca con una tasa de alcoholemia superior a la permitida y provoque un accidente de tráfico, las consecuencias no solo las sufre en sí misma, sino que también las sufren las personas que viajan en otros vehículos y que se cruzan con un conductor ebrio. 

Por lo tanto, más allá de las sanciones económicas o de la retirada de puntos del carnet de conducir, ponerse al volante bajo los efectos del alcohol supone un gran riesgo directo e indirecto. Además, las infracciones registradas por consumo de alcohol en la conducción se tienen en cuenta a la hora de calcular el Seguro del Coche

Asimismo, algunas compañías aseguradoras pueden reclamar el coste de las reparaciones del vehículo al conductor responsable, si excede la tasa de alcoholemia máxima permitida. Por lo tanto, como hemos mencionado, la forma más segura de conducir es no consumir nada de alcohol

Algo que deberías saber es que Línea Directa cuenta con un servicio de asistencia nocturna para los Asegurados menores de 26 años, ofreciendo de forma gratuita el traslado a sus domicilios, en el caso de que hayan bebido alcohol. Este servicio está disponible de 0.00 a 7.00 horas cualquier día de la semana

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