Regresión del sueño en bebés: cómo afrontarla sin desesperar

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Tiempo de lectura: 6 minutos

Qué entendemos por regresión del sueño en bebés

La regresión del sueño es una etapa desafiante, pero completamente normal en lo que respecta al desarrollo infantil. Desde Línea Directa te explicamos cómo sobrellevarlo de la mejor manera posible.
 
Se trata de un periodo temporal durante el cual un niño experimenta un empeoramiento súbito en la calidad y duración de su descanso. Puede resultar alarmante, pero no hay nada que temer. Es un proceso que está ligado al desarrollo cerebral y físico. Durante estas fases, que suelen coincidir con hitos madurativos, el sistema nervioso del bebé está tan activo y ocupado en «reconfigurarse» que le cuesta desconectar para dormir y mantener el sueño profundo. 


Cómo se manifiesta la regresión del sueño

Durante esta etapa, el bebé parece haber olvidado cómo dormir, mostrando comportamientos que se creían superados y sumiendo a la familia en un periodo de cansancio y frustración. 
 

Cambios en siestas, noches fragmentadas y mayor demanda


La regresión del sueño en bebés se suele manifestar de las siguientes maneras:

  • Dificultad para conciliar el sueño
  • Despertares frecuentes durante la noche
  • Llantos nocturnos intensos
  • Siestas más cortas
  • Rechazo total a dormir
  • Mayor demanda de contacto y atención
  • Un estado de ánimo más irritable e inquieto durante el día


Edades más comunes en las que afecta

Aunque cada bebé tiene su ritmo, existen picos de edad típicos donde estas regresiones son más probables debido a los grandes saltos de desarrollo que ocurren:

  • A las 6 semanas. Es cuando comienzan a interactuar más con el entorno.
  • Regresión del sueño a los 4 meses. Aquí el sueño del bebé pasa de tener dos fases a cuatro, las mismas que la de los adultos.
  • Entre los 8 y 10 meses. Comienzan a moverse más, aprenden a sentarse, gatear, etc.; y aparece la ansiedad por separación.
  • A los 12 meses. Coincide con la época en la que ganan más autonomía. Empiezan a dar sus primeros pasos y a decir sus primeras palabras. 
  • Entre los 18 y 24 meses. Los niños entran en una etapa en la que quieren decidir y controlar las cosas. También surgen las pesadillas y terrores nocturnos. 

La hora bruja y su impacto en el descanso

Es un período, típicamente al final de la tarde o inicio de la noche, en el que un bebé, sin causa médica aparente, se muestra especialmente irritable, inquieto y con llanto intenso y difícil de consolar. Hay que aclarar que se trata de un fenómeno distinto a la regresión del sueño, pero que puede tener un impacto directo en ella.  

Tardes difíciles, llanto inconsolable y sobreestimulación

Este momento de crisis se caracteriza por un llanto inconsolable que puede durar horas. A menudo acompañado de gestos de dolor, un estado de alerta e irritabilidad extrema. Se cree que es una respuesta a la sobreestimulación sensorial y cognitiva acumulada durante el día. El sistema nervioso del pequeño, que todavía está inmaduro, colapsa ante el cansancio produciendo este fenómeno. 

Algunos ejemplos de cómo afecta

Un bebé que pasa la hora bruja llorando en brazos llega a su rutina de sueño con los niveles de cortisol elevados, lo que le impide relajarse. En lugar de dormirse plácidamente tras el baño y el cuento, puede:

  • Pelear el sueño durante más de una hora
  • Despertarse frecuentemente la primera parte de la noche 
  • Estar más irritable al día siguiente 


Qué ayuda y qué no durante esta etapa

Atravesar una regresión del sueño requiere paciencia, coherencia y buenas estrategias. El objetivo no es «solucionar el problema», sino acompañar al bebé mientras transita por esta etapa.

Rutinas suaves, previsibilidad y expectativas realistas

Si te preocupa el descanso de tu bebé y no sabes cómo ayudarle a dormir, te dejamos algunos consejos. Las cosas que ayudan son:

  • Mantener rutinas predecibles.
  • Apostar por actividades relajantes antes de dormir.
  • Ofrecer consuelo inmediato y contacto físico sin entrar en pánico.
  • Ajustar los horarios de las siestas para evitar que esté demasiado cansado.
  • Aceptar que es una fase temporal y priorizar el descanso familiar donde sea posible.


Por el contrario, es mejor que evites este tipo de conductas:

  • Crear nuevas dependencias. Por ejemplo, mecerlo en brazos hasta que se duerma si antes lo hacía solo.
  • Proporcionarle estímulos intensos de noche.
  • Obsesionarse con el reloj.
  • Culparte o asumir que algo va mal.


Preguntas frecuentes

  • ¿Cuánto dura una regresión del sueño? Por lo general, entre 1 y 6 semanas. Si los problemas persisten mucho más allá de este tiempo o hay otros síntomas hay que consultar con el pediatra.
  • ¿Debo cambiar la rutina? Durante la regresión no es el momento ideal para hacer cambios drásticos. El bebé está en un momento de vulnerabilidad. Lo más recomendable es mantener la rutina lo más predecible y calmada posible.
  • ¿Es lo mismo que los brotes de crecimiento? No. Un brote de crecimiento suele durar unos días y se centra en un aumento de la demanda de alimento. Una regresión del sueño está más ligada a avances neurológicos y motores, dura semanas y afecta principalmente al patrón de sueño.
  • ¿Puede evitarse? No, ya que es una consecuencia natural del desarrollo cerebral. Sin embargo, se puede mitigar su impacto. Mantén buenos hábitos de sueño desde el inicio, sé flexible con las siestas durante el día y controla el estrés familiar para que el bebé no absorba la ansiedad de los padres.


En resumen

Aunque extenuante, este fenómeno es, en esencia, la señal de que tu pequeño está progresando. Toma nota de las ideas clave que hemos visto a lo largo del artículo:

  • Es algo normal. Las regresiones no son un problema, sino una fase más del desarrollo humano.
  • Coincide con hitos. Aparece en edades que están vinculadas a saltos motores, cognitivos o emocionales importantes.
  • Síntomas claros. Se manifiesta con despertares frecuentes, dificultad para conciliar el sueño, siestas cortas y mayor irritabilidad.
  • La hora bruja agrava la situación. El llanto vespertino inconsolable puede sobreestimular al bebé, dificultando aún más el inicio del sueño.
  • La clave está en mantener una rutina predecible y ofrecer consuelo sin entrar en pánico.
  • No es el momento para cambios drásticos. Pospón la introducción de nuevos hábitos y prioriza la contención y la seguridad.
  • Cuidado familiar. Gestiona el agotamiento turnándote con tu pareja, pidiendo ayuda y teniendo expectativas realistas. Un bebé se calma mejor cuando los padres están tranquilos.
  • Recuerda que esta etapa, como todas, pasará. Para superar con éxito las diversas fases de la regresión del sueño de tu hijo, deberás armarte de paciencia. 


 

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