Salud y familia

Arritmia cardíaca: cómo detectarla y por qué es importante consultar con un cardiólogo

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¿Qué es una arritmia cardíaca y por qué se produce?

Las enfermedades y patologías cardiovasculares siguen siendo uno de los principales focos de atención para los profesionales médicos. De hecho, recientemente, el equipo de cardiología de la Universidad de Ohio alertaba de un incremento muy significativo de problemas cardíacos entre la población joven en comparación con décadas anteriores.

Una tendencia confirmada por el hospital español Virgen de la Macarena, en Sevilla, que ha elaborado un estudio que revela que la cardiopatía isquémica aguda se presenta cada vez con más frecuencia en personas menores de 45 años. Sin embargo, las patologías cardiovasculares son muy amplias, y no todas se muestran por igual. En este artículo nos centramos en la arritmia cardíaca, y te contamos qué señales de alerta son más importantes y qué podemos hacer en caso de sufrir una.

La primera pregunta que surge cuando pensamos en una arritmia cardíaca es qué es exactamente y qué causas la pueden provocar. Una arritmia cardíaca es una alteración o irregularidad de la frecuencia cardíaca, lo que conocemos comúnmente como pulso, o el ritmo cardíaco. Las arritmias pueden ocurrir cuando el corazón late más deprisa de lo habitual (en cuyo caso hablamos de taquicardias), más lento (lo que serían las bradicardias) o de forma irregular sin seguir un ritmo constante. 

Es importante destacar que la arritmia cardíaca, por sí misma, no tiene por qué ser un factor de alto riesgo en todos los casos, pero sí puede ser una señal que indica que hay otros problemas cardiovasculares que deben ser identificados. 

Con respecto a las causas que pueden provocar una arritmia, son muy variadas y dependen mucho del estado físico de cada persona. Algunas de las causas más habituales son:

  • Enfermedades congénitas que afectan al sistema cardiovascular.
  • Insuficiencia cardíaca o agrandamiento del corazón.
  • Hipertiroidismo.
  • Falta o exceso de potasio o magnesio.
  • Consumo de sustancias como alcohol o drogas.
  • Ingesta de determinados medicamentos. 

 

¿Qué pasa cuando una persona tiene arritmia?

Como hemos dicho, se considera una arritmia cardíaca un ritmo excesivamente rápido o demasiado lento del latido del corazón, o bien cuando hay cambios irregulares en el mismo. Cuando una persona tiene un ritmo de más de 100 latidos por minuto en condiciones de reposo y de forma continuada, consideramos que tiene taquicardias, es decir, una arritmia rápida.

En cambio, si el corazón late menos de 60 veces por minuto de forma prolongada y en reposo, podríamos estar ante una bradicardia, una arritmia lenta. No obstante, es importante señalar que no siempre que se producen alteraciones en el ritmo significa que suframos una arritmia; hay momentos y circunstancias que, puntualmente, pueden ocasionarlas.

Arritmia cardiaca

Síntomas para identificar las arritmias cardíacas

En general, las afecciones relacionadas con el corazón suelen notarse rápidamente, pero siempre es conveniente repasar la sintomatología para identificar si estás sufriendo una arritmia cardíaca. Para ello, resumimos algunos de los síntomas más frecuentes:

  • Sensación de dolor o una especie de "aleteo" en el pecho.
  • Palpitaciones intensas.
  • Dificultad para respirar.
  • Mareo, vértigo o sensación de desmayo.
  • Exceso de sudoración.
  • Fatiga excesiva.

 

Dudas frecuentes y cómo actuar

Cuando notas que puedes estar sufriendo una arritmia cardíaca, o crees que las personas que están a tu alrededor lo están haciendo, es normal que surjan muchas dudas sobre cómo actuar. A este respecto, es fundamental no subestimar la importancia de consultar con un cardiólogo si sufres arritmias cardíacas. Por sí mismas, no tienen por qué suponer un riesgo importante para la salud, pero sí pueden ser síntoma de otras patologías de mayor gravedad.

Ahora bien, la inmediatez de la acción en caso de sufrir arritmias depende de muchos factores; cuanto más intensos sean los síntomas, más urgente será avisar a los servicios médicos. A continuación, respondemos algunas de las dudas más habituales sobre este tema:

¿Cuándo debo llamar al médico?

Si notas que tú o alguien de tu entorno manifiesta síntomas como desmayos, ansiedad, dolor en el pecho o dificultad respiratoria, llama al médico de forma inmediata. Si las arritmias se producen de forma más leve, tampoco deberías demorarte en pedir una cita con el cardiólogo, aunque la urgencia no sea la misma.

¿Qué tratamiento tienen las arritmias?

En los casos más urgentes en los que se produzca un tipo de arritmia de riesgo, como puede ser una fibrilación ventricular, el paciente puede requerir terapia eléctrica, la implantación de un marcapasos o la ingesta de determinados medicamentos de acción inmediata. Además, el cardiólogo puede recetar la ingesta periódica de medicamentos antiarrítmicos a modo de prevención. 

¿Cuáles son los mayores factores de riesgo?

El riesgo de sufrir arritmias cardíacas puede aumentar en determinados grupos poblacionales. Si tienes una enfermedad cardíaca congénita, te has sometido a alguna cirugía cardíaca con anterioridad o tienes la presión arterial alta, es más probable que experimentes arritmias. También hay otros factores de riesgo adicionales, como la enfermedad de la tiroides, las apneas del sueño o el consumo de ciertos medicamentos que pueden tener efectos secundarios, entre los que se encuentran las arritmias. 

¿Qué no debe comer una persona con arritmia?

Existen algunos alimentos o compuestos alimenticios que pueden intensificar la sensación de arritmia, y que, por tanto, es aconsejable evitar en estos casos. Así, las personas con arritmias deberían reducir o evitar el consumo de cafeína, alcohol, fritos o bollería industrial, entre otros. 

¿Qué es bueno para normalizar las arritmias?

Si tienes más riesgo de sufrir arritmias, hay ciertas acciones que pueden ayudarte a estabilizar el ritmo cardíaco. Por ejemplo, comer a ritmo lento, practicar ejercicio aeróbico regularmente o hacer ejercicios de respiración consciente para regular el ritmo de los latidos. Hay una serie de ejercicios que son específicos para reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como la natación, zumba, aeróbic, ciclismo o, simplemente, caminar. 

Conocerse a uno mismo y saber identificar cualquier anomalía física es clave para evitar problemas más graves. No obstante, suele ser recomendable disponer de un Seguro de Salud privado  que te garantice la atención que necesites cuando la necesites. Recuerda, siempre, que invertir en salud es ganar calidad de vida. 

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