Golpes en la cabeza. Son más comunes de lo que se piensas. ¿Cómo actuar?

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Arnau Torres
Arnau Torres
Pediatra y Especialista en Emergencias Pediátricas y Neonatología
Tiempo de lectura: 8 minutos

Lo que en términos coloquiales llamamos golpes en la cabeza, en la jerga médica se definen como traumatismos craneoencefálicos (TCE).

Estos golpes constituyen uno de los motivos principales de las consultas en urgencias de pediatría.

¿Los golpes en la cabeza son muy frecuentes?

Los golpes en la cabeza en niños ocurren cada dos por tres. Dada su naturaleza, los niños suelen ser inquietos y tienen una facilidad innata para atraer el peligro, por eso, de media, 1 de cada 10 niños sufrirá un TCE a lo largo de su infancia. ¿Quién no recuerda un buen chichón por una caída del patinete, por el empujón de un amigo al jugar al pilla pilla, o las “heridas de guerra” al jugar con los hermanos o en el cole?

Por lo general, las consecuencias no son relevantes, pero en ocasiones el traumatismo puede llegar a ser grave, especialmente en los niños menores de 1 año. En estos casos, con frecuencia las caídas accidentales se producen desde sitios elevados (cunas, tronas, el cambiador…) o bien desde su propia altura, al iniciarse en el anhelado arte del caminar. Tener un seguro médico es siempre una muy buena idea y un buen aliado para sentirnos tranquilos en caso de que nos suceda algo así, pero también tiene otras ventajas. Por ejemplo, tendrás mucho más fácil cumplir el calendario de revisiones pediátricas con el profesional que prefieras.

¿Pueden llegar a ser graves los golpes en la cabeza?

La importancia dependerá del grado de la lesión y aunque es poco frecuente, lo peligroso de los golpes reside en que se produzca alguna lesión o hemorragia en el cerebro. La observación del niño es fundamental ya que nos va a ayudar a decidir si hace falta acudir a un centro sanitario y realizar alguna prueba diagnóstica si es necesario.

La mayoría de los golpes en la cabeza son leves y no producen ningún daño. En ocasiones puede haber pequeñas heridas, chichones o dolor en la zona del golpe, y es normal que el niño esté asustado o llore.

Cómo actuar ante un golpe en la cabeza

¿Cómo se clasifican los traumatismos craneoencefálicos?
 

La gravedad de un TCE se determina principalmente mediante la Escala de Coma de Glasgow (GCS), que evalúa la apertura ocular, la respuesta verbal y la respuesta motora. Esta clasificación está recogida en las guías de práctica clínica de la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Según la puntuación obtenida en la escala de Glasgow, los TCE se clasifican en tres grados:

TCE leve (GCS 14-15)

Es el más frecuente, representando entre el 70% y el 80% de los casos en pediatría. El niño está consciente o ha tenido una pérdida de conocimiento muy breve (menos de 30 segundos) y puede presentar dolor de cabeza, náuseas, algún vómito aislado, mareo o confusión leve. La mayoría de los traumatismos solo producen lesiones cutáneas, como los famosos chichones, heridas y dolor en la zona del golpe. La recuperación suele ser completa y no requiere pruebas de imagen ni ingreso hospitalario en la mayoría de los casos, siempre que no haya signos de alarma.

TCE moderado (GCS 9-13)

Representa aproximadamente el 10-15% de los casos. El niño presenta alteración del nivel de conciencia más prolongada, confusión, somnolencia marcada o vómitos repetidos. Generalmente requiere hospitalización para observación y, en ocasiones, pruebas de imagen (TAC craneal).

TCE grave (GCS ≤8)

Es el menos frecuente, pero el más peligroso. El paciente sufrirá pérdida de conocimiento prolongada que le llevará a un estado comatoso, no será capaz de abrir los ojos ni de cumplir órdenes.

La causa suele ser una hemorragia intracraneal o una fractura de cráneo. Siempre es necesario el ingreso del niño en UCI y puede causar la muerte en las situaciones más complicadas. La recuperación es lenta y pueden quedar secuelas que afecten a su capacidad cognitiva (memoria, raciocinio y atención), a su comportamiento (alteración de las emociones y la conducta) y a su integridad física (discapacidad motora y/o sensitiva, convulsiones, trastornos de la vista, etc.)


¿Cómo actuar ante un golpe en la cabeza?

  • Si tiene un chichón: puede poner hielo envuelto en un paño (nunca el hielo directamente sobre la piel) durante 10-15 minutos, varias veces al día, según lo tolere el niño. Aplicar frío durante las primeras 24 horas es clave para reducir la hinchazón de forma más efectiva. 
  • Si hay una herida que sangra: use una gasa estéril o un paño limpio para ejercer presión directa y uniforme sobre ella durante 5-10 minutos, sin levantar la gasa para comprobar si ha parado. Si la sangre empapa la gasa, no la retire: coloque otra encima y continúe presionando. En caso de que el sangrado no se detenga después de 5-10 minutos de presión, o si la herida es grande, profunda, está en la cara o parece necesitar puntos, deberá acudir a su centro de salud. 
  • Si se sospecha lesión en el cuello: no se debe mover nunca al niño, por posible traumatismo con lesión en la columna vertebral. 

 

¿Debe dejarse dormir al niño después de un golpe?
 

Sí, se puede dejar dormir. Los especialistas del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona lo confirman: “Deje que su hijo duerma si estácansado. No es necesario mantenerlo despierto después de sufrir una lesión en la cabeza”.

Lo que sí hay que hacer es vigilarle periódicamente mientras duerme. Durante la noche, después de un golpe importante, se debe despertar al niño cada 3-4 horas y hablar con él (preguntarle cómo se llama, si recuerda lo que pasó…) para comprobar que responde con normalidad.

¿Hay que ir al médico?

Todo golpe fuerte en la cabeza debe ser valorado por un médico, aunque no aparezca ningún síntoma de alarma.

Si no presenta síntomas de alarma, puede observar al niño en casa. Es normal si al principio le duele un poco la cabeza o tiene 1 o 2 vómitos. Se le puede dar analgésico (paracetamol o ibuprofeno) a la dosis habitual indicada por su pediatra. 

¿Cuáles son los signos de alarma? 

Debe pedir consulta médica o acudir a un centro sanitario si aparece cualquiera de estos síntomas: 

  • El niño es menor de 1 año 
  • Pérdida de conocimiento o desmayo 
  • Caída desde más de 1 metro de altura (descontando la talla del niño) 
  • Sangre o líquido claro por la nariz o el oído 
  • Hematoma bajo ambos ojos o tras las orejas (ojos de mapache, signo de Battle) 
  • Somnolencia excesiva, confusión o dificultad para despertarle 
  • Dificultad para mover bien alguna extremidad
  • Las pupilas de ambos ojos no están iguales 
  • Hematoma muy grande o zona hundida en la cabeza 
  • Vómitos repetidos (más de 2) 
  • Dolor de cabeza intenso que no se alivia con analgésicos 
  • Amnesia: no recuerda el golpe o lo que sucedió después
  • Convulsiones o movimientos extraños 
  • Dificultad para caminar o hablar 
  • Si no sabemos cómo se ha caído 
  • Si el niño es hemofílico o tiene problemas de coagulación

 

Si observa alteraciones en alguno de estos puntos, o cualquier otro dato que le parezca importante, deberá acudir al servicio médico más próximo de manera inmediata. 

¿Qué vigilar durante las siguientes 24-48 horas?

Durante las 24-48 horas siguientes al accidente, debe vigilar:

  1. El estado de conciencia: si aparece somnolencia o adormecimiento fuera de las horas habituales, falta de memoria. 
  2. Los cambios de carácter: irritabilidad o confusión. 3. La aparición de vómitos repetitivos o dolor de cabeza especialmente intenso. 
  3. Desigualdad en el tamaño de las pupilas. 
  4. Alteraciones en la visión (ver doble o borroso). 6. Debilidad o adormecimiento en los brazos o las piernas. 7. Alteraciones del equilibrio (dificultad para caminar, inestabilidad, mareo). 
  5. Secreción de líquidos claros o sanguinolentos por los oídos o la nariz. 
  6. Convulsiones: o movimientos anómalos

 

Durante la noche, después del accidente, se debe despertar al paciente cada 3-4 horas y hablar con él (preguntarle cómo se llama, si recuerda lo que pasó…).

Prevención de traumatismos craneales 

Los golpes en la cabeza en niños no son inevitables por completo. Se pueden prevenir con estas medidas:

  • Poner la casa a prueba de niños: protectores en esquinas de muebles, barreras de seguridad en escaleras. 
  • No usar andadores infantiles. 
  • Usar equipo protector para deportes de contacto, ciclismo, patinaje o monopatín (casco, rodilleras, coderas). 
  • Supervisión constante, especialmente cuando son más pequeños o si el niño sufre sonambulismo (serán más propensos a los accidentes). 
  • No dejar al bebé solo en el cambiador, la trona o la cuna. 


Resumen

La mayoría de los golpes en la cabeza en niños son leves y no producen daños. Lo peligroso es que se produzca una lesión en el cerebro. La observación del niño es fundamental.

Las claves para las familias son:

  • Aplicar frío local en el chichón (hielo envuelto en paño).
  • No mover al niño si se sospecha lesión en el cuello o columna vertebral 
  • Se puede dejar dormir al niño, pero despertarle cada 3-4 horas para comprobar que responde. 
  • Vigilar durante 24-48 horas la aparición de signos de alarma. 
  • Acudir a urgencias si el niño es menor a 1 año o aparece cualquier signo de alarma (pérdida de conocimiento, vómitos repetidos, somnolencia excesiva, pupilas desiguales, convulsiones o movimientos anómalos, sangre o líquido por nariz u oído). 
  • Todo golpe fuerte debe ser valorado por un médico, aunque no aparezca ningún síntoma. 


Recuerde: usted es quien mejor conoce a su hijo. Si cree que no parece estar bien, confíe en su instinto y consulte con su médico o directamente vaya a urgencias.

 

Arnau Torres

Pediatra y Especialista en Emergencias Pediátricas y Neonatología
Experto en

Licenciado por la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en Pediatría vía MIR en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, Arnau Torres cuenta con amplia formación en emergencias pediátricas y atención al niño grave. Es instructor en Soporte Vital Avanzado Pediátrico y Neonatal y ha realizado un Máster en Neonatología, desarrollando su práctica con un enfoque especializado en la atención integral del paciente pediátrico y neonatal. Colegiado nº 52808. Idiomas: castellano y catalán.

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