Reflujo en el embarazo: qué es y cómo aliviar la acidez

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Tiempo de lectura: 7 minutos

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La gestación es una de las etapas más desafiantes para el cuerpo de una mujer, siendo el sistema digestivo uno de los grandes perjudicados. Lo más habitual es experimentar náuseas, vómitos, acidez y reflujo en el embarazo. 

El reflujo gastroesofágico es un fenómeno que ocurre cuando el contenido del estómago regresa hacia el esófago. Aunque está íntimamente relacionado con la acidez, no son lo mismo. La acidez, por su parte, es el síntoma principal del reflujo. Se trata de una sensación de ardor o quemazón detrás del esternón que puede subir hacia la garganta. 

Por qué se produce reflujo en el embarazo

Entre las embarazadas es muy común experimentar reflujo. Su elevada incidencia se explica por la combinación de ciertos factores hormonales y físicos que crean el escenario idóneo para su aparición. Veámoslos.

Cambios hormonales (progesterona) y efecto en el esfínter

La culpable aquí es la elevada producción de progesterona. Esta hormona relaja el esfínter esofágico inferior, una válvula que actúa como puerta entre el esófago y el estómago. Al estar más laxo, cierra con menos eficacia, lo que permite que los ácidos estomacales refluyan con mayor facilidad hacia arriba.

Factores mecánicos y posturales: qué lo empeora  

Por si fuera poco, el crecimiento del útero ejerce una presión física ascendente sobre el estómago que, sumada a la relajación del esfínter, facilita el reflujo. Ciertas posturas, como inclinarse hacia adelante o acostarse completamente plana después de comer, agravan notablemente el problema.

Cómo quitar el reflujo en el embarazo con un plan en 3 pasos

La siguiente cuestión que hay que abordar es la de cómo quitar el reflujo en el embarazo. A continuación, te proponemos unas pautas con las que podrás minimizar dicho malestar.

Paso 1: hábitos de comida (porciones, horarios, ritmo)

  • Evita llenar el estómago; lo ideal es hacer comidas pequeñas y frecuentes a lo largo del día.
  • Come lentamente, masticando bien.
  • Termina la cena, al menos, tres horas antes de acostarte.
  • Procura no beber grandes cantidades durante las comidas; mejor hazlo entre horas.



Paso 2: postura y sueño (elevar cabecera, lado izquierdo)

En cuanto al descanso, eleva la cabecera de la cama para que la gravedad ayude. Además, intenta dormir sobre el lado izquierdo. Esta posición mantiene la unión del estómago y el esófago por encima del nivel del ácido.

Paso 3: identificar desencadenantes (grasos, picantes, café, cítricos)

Lleva un diario de síntomas para identificar tus desencadenantes personales. Los más comunes son estos:

  • Alimentos grasos
  • Fritos
  • Picantes
  • Chocolate
  • Café
  • Bebidas gaseosas
  • Alcohol


Elimínalos o redúcelos de tu dieta lo máximo que puedas y observa la mejoría. Si estás embarazada quizá tengas algunas dudas sobre qué puedes comer. Aquí te lo contamos.

Remedios caseros para la acidez y reflujo en el embarazo que sí suelen ayudar

Hay que tener cuidado con los remedios caseros para la acidez y reflujo en el embarazo. Algunos pueden ser efectivos, pero otros solo agravan el problema.

Lista priorizada: 10 medidas seguras (sin “milagros”)

  1. Usa infusión de hinojo para calmar el ardor y mejorar la digestión.
  2. Toma dos cucharadas de vinagre de manzana en ayunas o cuando sientas acidez.
  3. Consume jengibre; aparte de neutralizar este problema, sirve para contrarrestar las molestias del embarazo.
  4. Ingiere una cucharada de miel para evitar la irritación en el esófago.
  5. Aumenta la ingesta de fibra, como la avena.
  6. Mastica chicle sin azúcar; sirve para producir saliva y empujar los ácidos hacia el estómago.
  7. Incluye plátano en la dieta; actúa como un antiácido natural.
  8. Come yogur para aliviar la quemazón.
  9. Apuesta por el melón; es una fruta ideal para prevenir el reflujo y la acidez.
  10. No te olvides de la papaya; es otro superalimento para tratar los problemas digestivos.


Qué evitar: remedios populares que pueden empeorar o no convienen

  • Evita absolutamente el bicarbonato de sodio.
  • Los tés de menta pueden relajar aún más el esfínter, empeorando el reflujo.
  • No te automediques con antiácidos de venta libre sin consultar a tu médico o matrona.

Checklist diario 

Antes de comer

  • Estado de hambre: Come solo cuando sientas hambre real y evita picar por ansiedad.
  • Elección de alimentos: lanifica comidas basadas en ingredientes suaves, bajos en grasa y no ácidos.
  • Hidratación: Bebe un vaso de agua 30 minutos antes de comer para facilitar la digestión.


Durante la comida

  • Tamaño de la porción: Sirve raciones pequeñas. Es mejor comer poco y con más frecuencia.
  • Ritmo y masticación: Come lentamente, masticando cada bocado concienzudamente.
  • Postura al comer: Siéntate recta en la mesa, con la espalda apoyada.
  • Líquidos: Limita la bebida a pequeños sorbos de agua. Evita por completo las bebidas gaseosas, el café y el té.


Después de comer 

  • Postura inmediata: ermanece sentada o de pie. Evita absolutamente tumbarte, agacharte o hacer ejercicio.
  • Ropa cómoda: Asegúrate de que la ropa, especialmente en la cintura y el abdomen, esté suelta y no apriete.
  • Momento de la última comida: Termina de cenar al menos 2-3 horas antes de acostarte.


Remedios caseros (impacto alto/medio/bajo)

Alto Medio Bajo
Elevar la cabecera de la cama Identificar y evitar desencadenantes     Comer un plátano
Dormir sobre el lado izquierdo Masticar chicle  Tomar yogur
Comidas pequeñas y frecuentes Consumir jengibre Ingerir una cucharada de miel
Evitar acostarse tras comer  Infusión de hinojo     Vinagre de manzana


Por qué tumbarse y cenar tarde dispara el reflujo

Se debe a un principio básico, la gravedad. Al acostarnos, eliminamos la fuerza que ayuda a mantener los contenidos gástricos en el estómago. Si, además, el estómago está lleno por una cena tardía, la presión interna aumenta. El esfínter relajado por la progesterona cede más fácilmente ante esta doble presión. ¿El resultado? Mayor reflujo y ardor. 

Beneficios de estas medidas  

Controlar el reflujo gestacional tiene un impacto positivo inmediato en la calidad de vida. Al manejar los síntomas, se mejora drásticamente la calidad del sueño y, además, se consigue una nutrición más equilibrada y placentera durante el embarazo. Esto genera un círculo virtuoso de bienestar físico y emocional.
 

Cuándo el reflujo puede afectar al descanso y la alimentación

El reflujo se vuelve problemático cuando interfiere de forma significativa con funciones vitales:

  • En el descanso. ¿Te cuesta conciliar el sueño?, ¿te despiertas varias veces por la noche?, ¿tienes que dormir semisentada? Esto, a la larga, genera fatiga crónica y afecta a la salud general. 
  • En la alimentación. Evitar grupos alimenticios por miedo o reducir drásticamente la ingesta termina comprometiendo la nutrición adecuada durante esta etapa.


Preguntas frecuentes

  • ¿El reflujo puede dañar al bebé? No, es una molestia materna. Sin embargo, si provoca una mala nutrición o estrés en la madre, puede terminar afectando al bebé.
  • ¿Desaparece el reflujo después del parto? Generalmente, . Los niveles hormonales se normalizan y la presión física sobre el estómago desaparece inmediatamente tras el parto, por lo que el reflujo suele remitir en pocos días o semanas. 
  • ¿Qué antiácidos son seguros en el embarazo? Los antihistamínicos H2, los inhibidores de la bomba de protones o el sucralfato, pero siempre deben ser prescritos o autorizados por tu médico o matrona. 


En resumen

Si has llegado hasta aquí, el reflujo ya no tiene secretos para ti. No obstante, desde Línea Directa te hacemos un pequeño resumen con esos puntos clave que no debes olvidar:

  • Es una dolencia normal, fruto de cambios hormonales y físicos durante el embarazo.
  • Hacer comidas pequeñas y no acostarse tras la ingesta alivia el problema.
  • Dormir elevada y sobre el lado izquierdo favorece el descanso.
  • Identifica y evita tus desencadenantes alimentarios.
  • Cuando tengas reflujo en el embarazo, consulta siempre antes de tomar cualquier antiácido
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