Trucos caseros para aislar ventanas correderas del ruido y del frío

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Tiempo de lectura: 5 minutos

Qué es el aislamiento acústico y térmico en ventanas y por qué ambos problemas suelen aparecer juntos en ventanas correderas

El ruido de la calle y las corrientes de aire frío suelen colarse con facilidad por las ventanas correderas. Y más cuando son antiguas. Pero todo tiene solución. Descubre con Línea Directa qué puedes hacer para mejorar lo relativo al aislamiento de tu hogar. 

El aislamiento acústico es la capacidad para bloquear la transmisión del sonido desde el exterior, mientras que el térmico es el que impide la transferencia de calor entre el interior y el exterior. Ambos conceptos, aunque distintos, comparten enemigos en común: los huecos, fisuras y juntas deficientes. En las ventanas correderas, estos problemas van de la mano por su diseño.

Por qué las ventanas correderas dejan pasar ruido y frío

El sistema de deslizamiento suele dejar holguras inevitables entre el marco y la hoja para permitir el movimiento. Estas pequeñas aberturas son las que permiten que el calor se escape y el ruido del exterior entre. Así pues, este espacio, necesario para el movimiento, se convierte en el principal punto débil de este tipo de ventanas.

Holguras, cierres poco estancos y materiales antiguos favorecen la entrada de sonido y pérdidas de calor

Debes saber que, con el tiempo y el uso, este problema se acentúa. Los burletes o cepillos que sellan el marco se desgastan, aplastan y agrietan. ¿El resultado? Una pérdida de eficacia. Además, en ventanas antiguas, los propios materiales actúan como puentes térmicos y acústicos, transmitiendo el frío y las vibraciones sonoras directamente al interior. ¿Te molesta el ruido de tus vecinos y quieres saber qué tendrías que hacer para aislar tu hogar? Te lo contamos en este artículo.

Soluciones manuales para mejorar el aislamiento acústico y térmico

 

  Ventana sin aislar Ventana con soluciones térmicas y acústicas combinadas
Confort térmico Malo. Pérdida constante de calor en invierno y ganancia en verano.  Mejorado notablemente. Reducción de corrientes y ambiente más estable y confortable.
Eficiencia energética Muy baja. La climatización trabaja constantemente para compensar las pérdidas, lo que se traduce en facturas elevadas. Mejorada. Reduce las fugas de aire, permitiendo que los sistemas sean más eficientes y consuman menos. 
Confort acústico Malo. El ruido exterior se cuela casi sin atenuación. Mejorado. Se atenúan los ruidos de alta frecuencia y se reducen las vibraciones. Hay más silencio y tranquilidad en el interior.

Burletes mixtos (ruido y frío), cepillos para carril, cortinas térmicas gruesas, paneles textiles móviles y films aislantes

Existen soluciones prácticas y económicas que actúan directamente sobre los puntos débiles de las ventanas correderas:

  • Burletes mixtos. Se colocan en el marco para sellar el perímetro de la hoja cerrada.
  • Cepillos para carril. Son perfiles con cerdas que se instalan en el carril inferior, eliminando la holgura vertical.
  • Cortinas térmicas. Su tejido pesado crea una barrera extra que consigue regular el intercambio de calor.
  • Paneles textiles móviles. Mejoran un poco el aislamiento térmico y acústico de una ventana si se colocan delante de ella.
  • Films aislantes transparentes. Se adhieren al cristal y crean una cámara de aire estanca que preserva el calor del interior.


Algunos ejemplos

Hay diversas opciones, pero ¿cuál elegir? Te damos algunas ideas según tu caso:

  • Dormitorio con tráfico nocturno. Combina burletes de cierre en los laterales superiores, un cepillo para el carril inferior y una cortina térmica gruesa. Reducirás drásticamente el ruido y las vibraciones.
  • Salón orientado al norte con corrientes. Además de sellar con burletes, aplica un film aislante en el cristal y coloca un panel textil móvil por la noche para crear un doble acristalamiento improvisado que mitiga el frío radiante.


Cuándo es suficiente el aislamiento manual y cuándo no

Las soluciones manuales son suficientes cuando las pérdidas se deben principalmente a desgaste o pequeños defectos de ajuste. Sin embargo, tienen un límite físico y no pueden compensar deficiencias estructurales graves.

Límites reales del aislamiento sin obra y señales de que puede ser necesario un cambio de carpintería

Con los trucos que te hemos comentado, puedes alargar la vida útil de una ventana aceptable, pero no solucionarán estos problemas.

  • Cristales finos.
  • Perfiles metálicos sin rotura de puente térmico.
  • Juntas estructurales entre el marco y la pared.


En estos casos, la inversión en una ventana nueva con doble acristalamiento y perfiles aislantes es la única solución definitiva. Descubre las señales de que necesitas cambiar de ventana:

  • Condensación constante. 
  • Hielo en el interior del cristal. 
  • Entrada de agua. 
  • Deformación del marco. 


Preguntas frecuentes

  • ¿Es mejor el burlete de espuma o el de goma? Para ventanas correderas, el burlete de caucho suele ser más duradero y efectivo. Sella mejor y soporta el uso continuo.
  • ¿El film aislante para cristales funciona? Sí, especialmente contra el frío radiante. Al pegarse al vidrio, crea una cámara de aire estanca que mejora el aislamiento térmico. 
  • ¿Sirven las cortinas gruesas para aislar del ruido? Sí. No obstante, el grado de mitigación va a depender de la densidad que tengan.
  • ¿Puedo instalar yo mismo un burlete de cepillo en el carril? Sí, es una de las soluciones más sencillas. Se presentan en tiras con adhesivo, solo hay que limpiar el carril, medir, cortar y presionar para fijarlo.


En resumen

Lánzate a mejorar el aislamiento de tus ventanas correderas; es una inversión en confort, salud y ahorro energético. Sin embargo, para que sea un éxito, deberás tener en cuenta algunos aspectos. Te recordamos las ideas principales del artículo:

  • Diagnóstico. Identifica los puntos débiles de tus ventanas.
  • Sellar es clave. Los burletes y los cepillos te ayudarán a eliminar los pasos de aire. 
  • Añade capas. Complementa el sellado con barreras adicionales contra el frío y el ruido. Por ejemplo, cortinas térmicas gruesas, paneles textiles o films aislantes.
  • Conoce los límites. Estas soluciones de aislamiento tienen un tope. Si persisten la condensación, el frío, la entrada de agua y los ruidos intensos, la causa es estructural y tendrás que valorar el cambio de la ventana.
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