Dolor en el paladar: causas, síntomas y tratamiento

¿Cuáles son las causas del dolor en el paladar?

El dolor en el paladar es una molestia bastante habitual que puede afectar a personas de todas las edades. Se define como una sensación incómoda en la parte superior de la boca que puede estar causada por factores muy diferentes. Además, puede variar en intensidad y duración. A continuación, exploramos cuáles son las causas más comunes de esta dolencia, los síntomas asociados y los tratamientos más habituales.

¿Cuáles son las causas del dolor en el paladar?

El dolor en el paladar puede tener causas muy diferentes en función de las circunstancias personales de cada persona, su edad o sus hábitos de vida. Por eso, siempre conviene consultar con un profesional médico para identificar el motivo y establecer el tratamiento más adecuado.

En cualquier caso, como ocurre con muchas otras afecciones, existen varias causas. Una de las más comunes es la irritación de los tejidos del paladar como consecuencia de una lesión, como puede ser morderse o quemarse con alimentos y bebidas demasiado calientes. Estos traumatismos pueden causar inflamación y dolor, provocando molestias temporales que deberían desaparecer en pocos días.

El consumo excesivo de alimentos ácidos o picantes puede desencadenar irritación y dolor. A la larga, es habitual que estos alimentos provoquen dolor o sensibilidad mayor. Otras causas del dolor en el paladar incluyen afecciones como la candidiasis oral o la infección viral del herpes.

También son muy comunes las enfermedades inflamatorias como la gingivitis o la periodontitis, que pueden extenderse hacia el paladar y generar dolor. Estas afecciones afectan a las encías y, si no se tratan adecuadamente, pueden causar inflamación y dolor en el paladar por la conexión de los tejidos. La gingivitis es precisamente una enfermedad muy común durante el embarazo, sobre todo durante el segundo trimestre de gestación, por los cambios hormonales.

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¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

El dolor en el paladar puede manifestarse de maneras muy diferentes en función de la afección y de la persona. Sin embargo, hay algunos síntomas muy habituales que son los siguientes:

  • Sensación de ardor o dolor punzante en el paladar: esta es la manifestación más común del dolor en el paladar. Puede variar en intensidad y puede agravarse al comer o beber.
  • Enrojecimiento o inflamación del área afectada: el paladar puede presentar una apariencia rojiza o inflamada, especialmente cuando hay una lesión o infección presente.
  • Úlceras o llagas en el paladar: algunas condiciones, como la candidiasis oral o el herpes, pueden causar la formación de llagas o de úlceras en el paladar. Estas pueden ser dolorosas y sensibles al tacto.
  • Dificultad para comer, tragar o hablar: dependiendo de la gravedad del dolor en el paladar, es posible que la persona experimente dificultad para realizar acciones básicas, como comer, tragar o hablar, debido a la molestia y a la sensibilidad.
  • Sensibilidad aumentada al consumir alimentos calientes, fríos o picantes: el paladar puede volverse más sensible a los cambios de temperatura y a los alimentos con sabores fuertes. El consumo de alimentos calientes, fríos o picantes puede exacerbar el dolor y causar molestias adicionales.
  • Mal aliento persistente: en algunas condiciones asociadas con el dolor en el paladar, como la candidiasis oral, puede haber un mal aliento persistente debido a la presencia de infecciones o úlceras en la boca.

Tratamiento para el dolor en el paladar

El tratamiento para el dolor en el paladar, como cualquier otra afección, depende de la causa. En caso de lesiones menores, como mordeduras o quemaduras leves, generalmente se recomienda cuidar las heridas y utilizar enjuagues bucales. Además, es necesario evitar tomar alimentos y bebidas que puedan irritar aún más el paladar durante un periodo de tiempo.

En aquellos casos en los que el dolor en el paladar esté relacionado con infecciones, se pueden recetar medicamentos antimicóticos o antivirales. Estos medicamentos son eficaces contra la candidiasis oral o el herpes, reduciendo así los síntomas y el dolor asociado.

Para las enfermedades inflamatorias, como la gingivitis o la periodontitis, puede ser necesaria la intervención de un dentista o de un odontólogo para llevar a cabo tratamientos específicos. Esto pasa por eliminar la placa bacteria o por realizar procedimientos más invasivos. En cualquier caso, siempre es fundamental acudir a un profesional de la salud, pues podrá determinar la causa subyacente y recomendar el tratamiento más adecuado.

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