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Pizza casera para darte un capricho saludable
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Olvídate del colesterol y prepara una pizza saludable baja en calorías
¿Eres de los que no se resisten a una buena pizza pero te preocupa tu colesterol? Buenas noticias: hecha en casa, con una base integral y buenos ingredientes, la pizza tiene perfecta cabida en una alimentación equilibrada. Y un apunte útil de partida: para cuidar el colesterol importa menos el huevo o algún ingrediente concreto que la cantidad de grasa saturada del conjunto (sobre todo el exceso de queso y los embutidos). Así que el objetivo no es una pizza "sin nada", sino una pizza bien planteada. Toma nota.
Una base casera mejor que la congelada
Las masas industriales suelen llevar grasas y sal añadidas, así que merece la pena hacer la tuya. Además, usar harina integral aporta más fibra y sacia más. Para una base:
- Mezcla 75 g de harina integral con 75 g de harina de trigo normal.
- En un bol, disuelve una cucharadita de levadura de panadería (seca, o unos 7 g de fresca) y una pizca de azúcar en unos 90 ml de agua tibia. Añade un par de cucharadas de la mezcla de harinas, remueve y deja reposar unos 20-30 minutos hasta que burbujee.
- Incorpora el resto de la harina, una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva. Amasa hasta formar una bola lisa.
- Tápala y déjala reposar hasta que doble su tamaño (1-2 horas). Después, extiéndela y añade los ingredientes.
Ingredientes con cabeza
Cubre la base con tomate natural triturado en lugar de tomate frito: menos azúcar y grasa añadidos. Para el queso, la clave no es tanto elegir "desnatado" como no pasarse con la cantidad: una capa moderada de mozzarella (mejor semicurada o fresca) cunde bien y aporta sabor sin disparar la grasa saturada. A partir de ahí, llega lo divertido, priorizando ingredientes frescos:
- Berenjena, pimiento y champiñón. Corta la berenjena en rodajas finas (con piel), reparte el pimiento troceado y añade champiñón laminado. Una opción vegetal estupenda.
- Atún, pimiento y huevo. Escurre bien el atún, reparte el pimiento y casca un huevo en el centro antes de hornear. El huevo, por cierto, no es un problema para el colesterol de la mayoría de las personas dentro de una dieta equilibrada.
- Jamón cocido y rúcula. Añade la rúcula al salir del horno para que conserve su frescura. Ten en cuenta que el jamón cocido y los fiambres son carne procesada, mejor de forma ocasional; también puedes sustituirlos por pollo, pavo casero o más verduras.
Termina con una pizca de orégano y a disfrutar en familia. ¡A la rica pizza casera!
Licenciada en Nutrición Humana y Dietética, Patricia Murillo está especializada en nutrición clínica y deportiva, con experiencia destacada en el abordaje nutricional de patologías digestivas. Su trabajo se centra en la educación alimentaria para adultos y niños, así como en la valoración antropométrica y bioimpedancia, promoviendo hábitos saludables y una alimentación adaptada a las necesidades de cada paciente. Colegiada nº CV01202. Idioma: español.