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Cómo cargar el maletero del coche de forma correcta

Aprender cómo cargar el maletero del coche correctamente puede evitarte sustos y accidentes en carretera. Estos son los consejos de la DGT al respecto.

Cómo cargar el maletero del coche y transportar una carga de forma correcta

Cómo cargar el maletero del coche y transportar una carga de forma correcta

Ya estés haciendo una mudanza o vayas a irte de vacaciones, aprender cómo cargar el maletero del coche de forma correcta es muy importante, tanto por tu seguridad y la de tus pasajeros como por cuestiones legales. Al fin y al cabo, cualquier objeto que no esté bien sujeto, en caso de impacto, puede herir de gravedad e incluso llegar a ser mortal.

Pero lo primero es lo primero: antes de salir a carretera, especialmente si vas a hacer un viaje largo, comprueba que todo funcione a la perfección y asegúrate de tener en regla la documentación del vehículo, incluido el seguro obligatorio. Además, deberías revisar que tienes toda la información sobre tu seguro de coche antes de partir, para que, en caso de emergencia, puedas contactarlos de inmediato y a sabiendas de las coberturas del seguro de coche que has contratado.

Cómo organizar y cargar el maletero del coche

Antes de cargar el coche y de decidir qué vas a meter en él, deberías revisar la carga máxima que puede soportar tu vehículo, para no pasarte. Al fin y al cabo, las cargas pesadas pueden afectar al comportamiento del vehículo y la sobrecarga puede comprometer la seguridad. Para consultar este dato solo tienes que ir a la ficha técnica de la ITV o al manual del coche, lo que prefieras.

Ahora que conoces tus límites, ha llegado el momento de aprender cómo distribuir la carga y de colocarla de forma adecuada; es decir, cómo cargar maletero del coche. Estas son las cosas que debes tener en cuenta según la DGT:

Lo que más pesa, abajo

Esto es pura cuestión de lógica, pero te lo recalcamos por si acaso: los bultos más pesados, rígidos y voluminosos, como las maletas grandes o cajas, deben ir en la parte inferior y deben estar lo más pegados posible a los asientos. Además, cuanto más centrados, mejor, para así bajar el centro de gravedad y asegurar la estabilidad.

Compensar la carga

Reparte la carga lo máximo posible, no coloques todo solo en un lado del maletero o en un lado del coche. El motivo es el mismo por el que la carga pesada debe estar repartida uniformemente: para asegurar la estabilidad del vehículo.

Asegúrate de que todo está bien sujeto

La carga debe estar siempre separada de los pasajeros y bien sujeta, ya sea por la tapa superior del maletero, por una red o por otras sujeciones, en caso de que fuera necesario. Si no llevas pasajeros en la parte trasera del vehículo, es conveniente abrochar los cinturones de seguridad de esos asientos porque, en caso de accidente, ayudarán a evitar que el equipaje acabe en el habitáculo principal.

Ni siquiera algo, en principio tan insignificante, como un teléfono móvil debería estar sin sujeción dentro del coche o puede llegar a convertirse en un proyectil lo suficientemente importante como para hacernos perder el control del vehículo o herir a alguno de los pasajeros.

Accesorios de carga

A veces queremos llevar con nosotros más objetos de los que caben en nuestro maletero o, simplemente, son cosas que no entran dentro del coche, como bicicletas o similares. En esos casos es conveniente recurrir a la baca o a los accesorios top de coche, como los remolques, cofres, portabicicletas o porta esquís. Eso sí: cuidado con las normas sobre cuánto pueden sobresalir determinados elementos cuando se llevan en la baca o en el portabicicletas y también debes tener en cuenta la normativa de señalización.

Si colocas un cofre en el techo o utilizas la baca, confirma que la carga está muy bien sujeta antes de arrancar: te arriesgas a sufrir o provocar un accidente si en una frenada o un giro la carga sale disparada.

Un último consejo: no olvides que el comportamiento del coche varía cuando va cargado, especialmente si lleva mucho más peso del habitual. En esos casos los vehículos se vuelven más inestables, pierden potencia y necesitan más espacio y tiempo para frenar y detenerse.