Síntomas de hipertiroidismo: cuáles son y cuándo consultar

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Causas principales

El hipertiroidismo es una condición médica en la que la glándula tiroideaproduce y libera una cantidad excesiva de hormonas tiroideas. De no tratarse, puede provocar complicaciones como arritmias cardíacas, insuficiencia cardíaca, osteoporosis y problemas durante el embarazo. 

Existen diversas enfermedades que pueden aumentar el funcionamiento de la glándula tiroides: 

  • Enfermedad de Graves: Es la causa más común (aproximadamente el 70% de los casos). Es un trastorno autoinmune donde el cuerpo produce anticuerpos que estimulan a la tiroides para producir hormonas en exceso. Es más frecuente en mujeres en edad reproductiva. 
  • Bocio multinodular tóxico y adenoma tóxico: Se deben al desarrollo de nódulos en la glándula que adquieren una función autónoma, es decir, producen hormonas sin responder al control normal del organismo. 
  • Tiroiditis: Inflamación de la glándula tiroides que puede ser causada por virus, procesos autoinmunes o medicamentos. En este caso, la elevación de las hormonas tiroideas suele ser transitoria debido a la liberación de hormonas almacenadas y no porque haya una sobreproducción continua. 
  • Inducido por fármacos: Ciertos medicamentos pueden alterar la función tiroidea, como la amiodarona, el litio o los inhibidores de puntos de control inmunitario (utilizados en tratamientos oncológicos). 
  • Otras causas: Incluyen el exceso de yodo en la dieta, la ingestión de hormonas tiroideas externas y, en ocasiones, tumores en la glándula pituitaria o determinadas alteraciones que pueden estimular la producción de proteínas.

 

Síntomas comunes
 

El exceso de hormonas en la sangre puede manifestarse a través de diversos síntomas físicos y emocionales: 

  • Pérdida de peso involuntaria, debilidad muscular y fatiga. 
  • Cardiovasculares: Palpitaciones, ritmo cardíaco elevado (taquicardia) y ansiedad.
  • Neurológicos: Insomnio, temblores en las manos e irritabilidad.
  • Sensibilidad al entorno: Intolerancia al calor y aumento de la sudoración.  
  • Digestivos: Diarrea o deposiciones más frecuentes.

 

En algunas ocasiones podemos observar síntomas, como en el caso de la Enfermedad de Graves, entre los que se encuentran: ojos saltones (exoftalmos), cuello inflamado o un bulto en el mismo cuando aparece el bocio.

Se requiere valoración urgente si presentamos los siguientes síntomas: 

  • Agitación severa, confusión, delirio, psicosis, convulsiones o incluso coma.
  • Fiebre alta: Aumento elevado de la temperatura corporal, a menudo acompañado de sudoración abundante. 
  • Crisis cardiovascular: Taquicardia intensa o un ritmo cardiaco irregular.
  • Signos de insuficiencia cardíaca, como dificultad para respirar o fatiga pronuniada.
  • Vómitos intensos, diarrea persistente, dolor abdominal severo o ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos). 

 

Opciones de tratamiento
 

Suele basarse en 3 pilares fundamentales para controlar el exceso de producción hormonal: tratamiento farmacológico, yodo radioactivo o cirugía. 
Medicamentos antitiroideos como el tiamazol (metimazol) o el carbimazol bloquean la producción de hormonas y suelen ser la primera opción en la enfermedad de Graves, con tratamientos que duran habitualmente de 12 a 18 meses.  

En el caso de tratamiento con yodo radioactivo, el tratamiento consiste en una cápsula o líquido que el paciente ingiere. El yodo es absorbido por la tiroides y destruye las células hiperactivas.
 
Es altamente eficaz (más del 90% de éxito), aunque frecuentemente resulta en hipotiroidismo (baja función tiroidea) meses después, lo que requiere tomar levotiroxina de por vida para reponer la hormona. 

La cirugía, llamada tiroidectomía, se recomienda en casos de bocios muy grandes que causan dificultad para tragar o hablar, o cuando otros tratamientos no son viables. 

Por otro lado, medicamentos como el propranolol se utilizan para controlar rápidamente síntomas como las palpitaciones y el temblor mientras los otros tratamientos empiezan a hacer efecto.
 
Es fundamental realizar un seguimiento médico regular en el caso de ser diagnosticado de hipertiroidismo (inicialmente cada 4-6 semanas) para ajustar las dosis y evitar complicaciones a largo plazo. 

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